
60 min
Fácil
4 personas
Carameliza las cebollas: Pela y corta todas las cebollas en pluma fina. En una olla amplia, derrite la mantequilla junto con el aceite a fuego medio, agrega las cebollas con el azúcar y una pizca de sal, y cocina removiendo de vez en cuando durante 30 a 35 minutos, hasta que estén bien caramelizadas y de color dorado oscuro. Este es el paso más importante de la receta y el que le da el sabor dulce y profundo característico de esta sopa.
Agrega el vino y el caldo: Una vez que las cebollas estén caramelizadas, vierte el vino blanco y cocina a fuego medio alto por 3 minutos para que el alcohol se evapore. Luego incorpora el caldo caliente, mezcla bien y cocina a fuego bajo por 15 minutos más. Rectifica la sal y pimienta antes de continuar.
Prepara los crutones: Tuesta las rebanadas de pan en el horno o en un sartén seco hasta que estén doradas y crujientes. Si lo prefieres, córtalas o rómpelas en trozos antes de servir.
Gratina y sirve: Sirve la sopa caliente en tazones aptos para horno, coloca encima una o dos rebanadas de pan tostado y espolvorea generosamente el queso rallado. Lleva al horno en función grill a temperatura alta por 5 minutos, hasta que el queso esté fundido y dorado. Finalmente, sirve de inmediato para disfrutar tu plato a la temperatura perfecta.
Torta de yogurt