
40 min
Fácil
4 personas
Prepara la masa desde cero: Coloca los 200 g de harina blanca en un bowl grande, añade una pizca de sal y mezcla brevemente. Luego, incorpora 100 ml de agua tibia junto con 2 cucharadas de aceite de oliva y mezcla con cuchara de madera hasta integrar, después trabaja la masa con las manos durante unos 5 minutos sobre el mesón enharinado. Cuando esté lisa y homogénea, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar mientras preparas el resto.
Corta y saltea los ingredientes: Pela 1 cebolla morada, córtala en plumas delgadas y resérvala. Continúa picando 100 g de tocino ahumado en tiritas pequeñas y lleva una sartén al fuego, no hace falta agregar aceite. Cocina el tocino a fuego medio, solo hasta que comience a dorarse y soltar su grasa. Por último, apaga el fuego y déjalo reposar. Si prefieres la cebolla más suave, puedes saltearla brevemente con el mismo fondo de tocino.
Estira la masa y arma la base: Precalienta el horno a 220 °C, con calor arriba y abajo si es posible. Toma la masa y estírala sobre papel mantequilla usando un uslero, hasta dejarla bien delgada y de forma ovalada o rectangular. Luego, reparte sobre toda la superficie los 150 g de crema ácida con una cuchara o espátula. También asegúrate de cubrir bien hasta los bordes, y condimenta con sal, pimienta y, si quieres, una pizca de nuez moscada.
Agrega la cobertura y hornea: Distribuye de manera uniforme la cebolla morada en plumas y el tocino dorado sobre la crema. Desliza la tarta con el papel sobre una bandeja caliente y hornea durante 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes estén dorados y la base crujiente.
Sirve con un toque fresco: Una vez fuera del horno, espolvorea un poco de ciboulette fresco picado encima para dar un contraste de color y sabor. Finalmente, corta en porciones y sirve inmediatamente, idealmente mientras está bien caliente y crocante.
Pizza Catrina